Descripción

“The Great Journey” es un tema instrumental que da cierre al álbum Victory Dance, uno de los más ambiciosos discos conceptuales en el haber de Monk Turner. La idea del álbum, en principio, consiste en aproximarse a la música dance. En este tema, sin embargo, el músico se aleja de este precepto y cambia el sintetizador por el bajo eléctrico y los beats electrónicos por la colaboración con Nick Ratliff en guitarra y Zach Lewis en la batería.

El concepto del álbum, desde un punto de vista crítico, parece ser la deconstrucción de varios géneros musicales asociados con la producción electrónica. El músico se pasea por el disco, el dance e incluso experimenta con el reggaetón. «The Great Journey” quiebra abruptamente con esta idea y con las 17 pistas restantes del álbum, ya que es, a todas luces, una canción de rock interpretada por el magnífico power trio que conforman Turner y sus colaboradores.

Abre el tema una guitarra distorsionada que toca un riff a gran velocidad usando la técnica de tremolo picking al mejor estilo del surf rock. La batería acompaña a la guitarra durante los primeros compases dando golpes de bombo y platillos para marcar el tempo, hasta que la guitarra despliega toda su intensidad con un segundo riff más melódico que es acompañado por una línea de bajo sencilla pero potente.

En el tema no hay voces, pero tampoco hacen falta. La versatilidad de los riffs de guitarra de Ratliff logra que el tema tenga una melodía pegajosa y memorable que, seguro, se quedará resonando en tu cabeza luego de escuchar este fantástico tema que puedes descargar música gratis y fácil. Cada instrumento se entiende a la perfección con el resto.

La composición es de gran sencillez. No hay ritmos intricados de batería ni complejos solos de guitarra. Se trata de una canción que conjuga a la perfección, al minimalismo y la fiereza. Sigue muy en la vena del punk o el hard rock. A pesar de su sencillez, la canción no se vuelve repetitiva.

Los músicos nos llevan por varias fases sonoras. Al principio, el tema es efusividad pura y energía incontenible. Hacia la mitad, los golpes de batería descansan, los platillos marcan una tensión palpable, la guitarra se vuelve menos agresiva y el tema entra en una faceta nueva, más oscura.

Esta tensión es el preámbulo para el momento estelar de la pieza: el solo de guitarra. Se trata de un solo sencillo de tempo moderado. No hay escalas complejísimas ni se tocan muchísimas notas, pero la guitarra resuena magistral, los focos se ciernen sobre ella y esta brilla por 30 segundos gloriosos hasta que, finalmente, vuelve al riff inicial y el tema cierra al igual que comenzó.

Monk Turner nos regala, en apenas dos minutos y medio, un himno instrumental de rock ‘n’ roll puro y descarnado, sin parafernalias ni pretensiones. Un gran tema para conocer la propuesta de este músico conceptual.