• A primera oída, Brad Sucks es un nombre más en un amplio linaje de cantautores que, armados con una guitarra acústica y una voz melancólica, exponen sus pesares y su intimidad en canciones sencillas de gran carga emotiva. Sin embargo, este joven cantautor estadounidense destaca gracias a su sentido de pertenencia a la época actual. Esto se manifiesta, primero, en que distribuye su música de manera gratuita a través de internet y se promociona en las redes sociales. En segundo lugar, una cualidad que conecta su contenido lírico con el presente es su humor negro y su aproximación irónica a los temas tratados en sus letras.
  • A David Hilowitz le fascina crear esas piezas maravillosas que les permiten a las personas sobrellevar su día a día y convertirlo en algo mejor. Gradual Sunrise es una de sus creaciones más sencillas pero ideal para escuchar en esos días en donde el estrés, la rutina y las preocupaciones te están impidiendo pensar con claridad. Su sonido es un relajante automático y luego de escucharla un par de veces notarás que tus sentidos han cambiado y tu cuerpo ha empezado a relajarse. Conoce este instrumental y deja que su sonido sea el vehículo para tomar decisiones acertadas y alcanzar la concentración que necesitas.
  • Componer música para el cine, el teatro, la televisión o los videojuegos supone un gran reto para cualquier músico. A partir de un guion, o a veces incluso de la mera descripción de una escena, un lugar o un personaje, el artista debe producir sonidos que capten la intención del guion, es decir, poder traducir correctamente la profundidad de la letra en un componente arbitrario musical. Estas piezas no solo acompañan la imagen, sino que acentúan su atmósfera. Un experto en esta tarea es el compositor húngaro David Szesztay, un músico multinstrumentalista que, desde los 13 años, se ha dedicado a la composición de bandas sonoras para películas, animaciones, obras de teatro y comerciales. Szesztay logra, con sus composiciones, transmitir al espectador las emociones y el ambiente en que están inmersos los personajes. Su balada acústica “Adios” ejemplifica este rasgo de su propuesta musical.
  • Emmanuel Dalmas es un músico francés que logra mezclar de forma única los ritmos del EDM, el pop y la electrónica en cada canción que produce. Lorelei es la muestra perfecta de su talento y potencial. En ella, no sólo nos ofrece un ritmo bailable y pegajoso con una letra significativa que lleva de la mano a una encantadora voz femenina por el océano, sino que, también, juega con elementos menos convencionales, como la fusión de los instrumentos con sonidos de la naturaleza. Este experimento genera atmósferas y construye un espacio de sosiego absoluto, la base perfecta para la letra de Lorelei, un amor que navega en la soledad del mar.
  • Ey ñandú nace en Villa Crespo, Buenos Aires, a principios del 2012 y se declara como ‘banda abierta sin formas fijas’. El proyecto es iniciado por Nes Gutman (composición, bajo, guitarra y voz) y Bernardo Scherman (composición, guitarras y voz) trabajando en forma colaborativa con una diversidad de músicos que suman su arte en el arco iris musical que presentan sus canciones.
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