• Hay bandas que crean himnos. Así, a secas, sin dilación, se muestran como melodías auténticas que se desprenden de toda vestimenta y se vuelven motivo de celebración allí donde logran invadir los parlantes. Son joyas poderosas que sin importar el contexto o el ambiente logran colarse y seducir al oyente: su ritmo es contagioso, se pega a los huesos y los obliga a moverse y a saltar; su sonido es una fiesta sin fin, nos traslada a su propio universo. Al escucharlos somos parte de algo más grande, vivimos, apenas por algunos breves minutos, un éxtasis que va más allá de la expresión y que se convierte en ruido y movimiento, en pasión y locura, en alma y corazón. Sí, hay bandas que crean himnos, The Spin Wires es una de ellas.
  • Si las aventuras pudieran sonar como un instrumental seguro lo harían como Clear Progress, una música de fondo que nació y vive para ser la banda sonora de una historia inspiradora. Una mezcla de indie-rock con mucho pop, y con sonidos parecidos a los usados en los audiovisuales que te presentan una nueva idea, un nuevo progreso, o incluso en temáticas infantiles. Una composición pensada para alegrar, para dar esperanza y regar el lado bello de la vida. Scott Holmes, un chico que poco se muestra, es de los músicos que adora compartir sus creaciones con el mundo y esta es una de sus maravillas.
  • Este compositor se describe a sí mismo como un creador compulsivo, y los que han disfrutado de su música apoyan dicha autocrítica. Scomber tiene una producción muy prolífica motivada por una línea sentimental que atraviesa toda su obra. Es por esto que no tiene miedo de sacar nuevas canciones. Se deja llevar por un mar de emociones. Los catálogos que arma para sus seguidores están divididos en nombres que clasifican sentimientos humanos. Algunos de los que podrás encontrar son Songs about love, Songs with a story o Songs with a conscience. Esto ya nos da una pista de lo que vamos a encontrar al escuchar la canción de hoy.
  • En “Standing on the Edge”, K logra amalgamar una serie de recursos sonoros para crear una balada de múltiples capas de profundidad, tanto a nivel sonoro como a nivel lírico. Una canción que bebe directamente del sonido de artistas como David Bowie, Pink Floyd o Radiohead, pero con una personalidad propia, una potencia y una magnitud emocional que conmueven genuinamente. K nos presenta una propuesta que logra conjugar el sentimentalismo acústico con una producción futurista. Un tema introspectivo, perfecto para perderse en sus sonidos y propiciar un momento de meditación.
  • A David Hilowitz le fascina crear esas piezas maravillosas que les permiten a las personas sobrellevar su día a día y convertirlo en algo mejor. Gradual Sunrise es una de sus creaciones más sencillas pero ideal para escuchar en esos días en donde el estrés, la rutina y las preocupaciones te están impidiendo pensar con claridad. Su sonido es un relajante automático y luego de escucharla un par de veces notarás que tus sentidos han cambiado y tu cuerpo ha empezado a relajarse. Conoce este instrumental y deja que su sonido sea el vehículo para tomar decisiones acertadas y alcanzar la concentración que necesitas.
  • Componer música para el cine, el teatro, la televisión o los videojuegos supone un gran reto para cualquier músico. A partir de un guion, o a veces incluso de la mera descripción de una escena, un lugar o un personaje, el artista debe producir sonidos que capten la intención del guion, es decir, poder traducir correctamente la profundidad de la letra en un componente arbitrario musical. Estas piezas no solo acompañan la imagen, sino que acentúan su atmósfera. Un experto en esta tarea es el compositor húngaro David Szesztay, un músico multinstrumentalista que, desde los 13 años, se ha dedicado a la composición de bandas sonoras para películas, animaciones, obras de teatro y comerciales. Szesztay logra, con sus composiciones, transmitir al espectador las emociones y el ambiente en que están inmersos los personajes. Su balada acústica “Adios” ejemplifica este rasgo de su propuesta musical.
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