• Gymnopédies es una clásica y nostálgica pieza tocada en el piano compuesta por el francés Erik Satie. Un instrumental que se mete en nuestro interior y nos hace reflexionar sobre nuestras elecciones y nuestra vida. Nostálgico, pasional, triste y melancólico son las sensaciones que deja tal pieza. Satie parece conocer los rasgos más humanos, aquellos que nos hacen ver la vida desde perspectivas inusuales. Él, un músico que cuya vida dedicó a crear música de cabaret y humorística, nos da un aplastante jugo de realidad a través de su Gymnopédies. Si necesitas música ambiente para relajarte y adentrarte en tus pensamientos bajar música clásica como esta es lo que debes hacer.
  • Ludwig Van Beethoven fue uno de los pianistas más trascendentales de su época y que, con el tiempo, ha llegado, a través de sus poderosas melodías, a cada rincón del planeta. En sus composiciones se mezclan lo que parecen pequeñas cápsulas de sentimientos, emociones y colores que transportan al oyente a un mundo creado a consciencia, pero que, al ser percibido por nuestros sentidos, se convierte en uno muy íntimo, dominado por nuestra imaginación y por la voluntad que poseemos para escucharnos a nosotros mismo y el rugir de nuestras almas en cada una de las pulsaciones que emite el piano en cada pieza.
  • Hoy te quiero presentar una canción que me ha acompañado en los momentos difíciles y en las decisiones dolorosas, una pieza poderosa que hace flotar a quien se acerca a ella y su nombre es Nocturne, Op 9  del gran maestro y compositor Chopin. Y podría ser fácilmente definida como  el melancólico sonido del cambio. Si quieres conocer su magia, haz clic y acompáñame en este viaje.
  • Apostaría que alguna vez has escuchado el apenado y penumbroso primer minuto de esta pieza. En algún lugar, durante alguna película o video, esa sucesión de sonidos ha llegado a tus oídos. Sin embargo, estoy seguro de que muy pocas veces has escuchado más allá del primer minuto. Lo sé porque a mí también me sucedió, pero esta semana me ha llegado esta melodía como un auténtico regalo, listo para cambiarme las ideas que tenía acerca de ella. ¿Quieres saber por qué? Acompáñame y te cuento.
  • No se puede pasar por el romanticismo musical sin detenerse en Fréderic Chopin. Sus composiciones encierran el espíritu más nostálgico de este movimiento. La mayoría de sus obras son extensamente conocidas tanto por profesionales como inexpertos. Y es que la sencillez y belleza de sus piezas permiten que el público pueda disfrutarlas sin tener estudios profundos. El estilo musical que marca en cada una de sus creaciones se entiende con el alma.
  • La marcha turca es el nombre que se le ha otorgado en la jerga popular a la sección final de la sonata para piano número 11 de Mozart. Es quizás una de las piezas más famosas del compositor austriaco, por lo que se ha versionado en múltiples ocasiones. Esta pieza no solo ha sido seleccionada para hacer adaptaciones, sino que también figura en varios ámbitos de las artes. En el cine, es común escuchar la onceava sonata, y lo mismo se aplica a la danza, especialmente el ballet. De modo que vamos a ahondar en este tema que ya conoces.
  • Cuando pensamos en la tristeza es muy difícil definirla. Las imágenes de un corazón roto, una patria condenada al olvido, una despedida entre lágrimas, un recuerdo del pasado o cientos de imágenes adicionales aparecen como una conexión directa a esa emoción que nos desgarra por dentro. La tristeza tiene mil nombres, mil formas y cada una de ellas es capaz de hacernos sucumbir ante su abismo. Cada una es diferente, variada, atemporal… y sin embargo, el breve sonido de Chopin es capaz de despertarlas todas en un segundo y traerlas a nuestro presente a través de su obra Tristesse, el auténtico sonido de la tristeza, la nostalgia y la melancolía.
  • Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que “Para Elisa” es una de las piezas más conocidas de Beethoven. Esto no solo se debe a su belleza compositiva sino a que ha generado cierta polémica. El nombre femenino que figura en su título ha dado mucho de qué hablar. Son diversas las opiniones acerca de a quién dedicó el músico este tema. Unos dicen que estuvo inspirado en una pequeña aprendiz llamada Therese, que, por un error de transcripción, terminó siendo Elise. Sin importar su procedencia, es una de las obras más tiernas de la música.
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