• Es difícil imaginar una pieza que en menos de cinco minutos pueda contar una historia tan íntima. La larga trayectoria del compositor Myuu parece ser el elemento distintivo que permite tal cosa. En esta obra, los sentimientos colisionan constantemente. El sonido va y viene, sufre y llora, nace y muere. Basta un instante para quedar seducidos bajo su efecto calmante y tranquilizador. Como música para relajarse y dormir es perfecta, pero su potencial va mucho más allá. ¿Quieres descubrirlo? Conócela. Te prometo que no te arrepentirás.
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