• Cadinal Line es una banda de hard rock melódico que ha encontrado su sonido en la música de los años ochenta y que les ha llevado a experimentar y fusionarse con diferentes elementos modernos para crear su propia energía. Como equipo han estado trabajando diferentes propuestas desde el 2012, pero es en el 2018 cuando el grupo, conformado por cuatro integrantes, logró avanzar definitivamente y hacerse con un espacio en las producciones de San Petersburgo, su ciudad natal y en la Rusia que los ha visto crecer para dar el paso definitivo en la consolidación del grupo gracias al ya muy cercano álbum debut con el cual esperan sorprender a la audiencia.
  • The Riders tiene un sonido particular que se vale, principalmente, de la potencia de su vocalista. Es fresca, potente y resuelta a la hora de volcar su ira en el micrófono y generar un sonido capaz de emular el poder de una avalancha. Escuchar Bring me the lite es la manera perfecta para recuperar toda la fuerza que necesitas y así afrontar los problemas. Gracias a su guitarra rabiosa, a la solidez de su bajo y a la pasión de su batería, esta canción es, sin lugar a dudas, una pastilla que te obligará a sacar tu lado más agresivo solo para drenarlo al unir tu voz a la del vocalista y sacar todos los problemas que te hicieron tener un mal día.
  • Adrenalina, fiereza y contundencia son los principales ingredientes de Los Cuatrocientos Golpes, una banda de metal española formada en 2007, en la ciudad de Castellón. Con riffs de guitarra densos y técnicamente muy llamativos, pasajes dinámicos, ritmos pesados y una voz que transita entre lo gutural y lo melódico con total naturalidad, Los Cuatrocientos Golpes logra un sonido único, con una impronta muy propia. Esta banda española estuvo activa hasta el 2013, pero dejó una marca importante en la escena del metal y el hardcore en español.
  • Una descarga de energía condensada en tres minutos es la mejor definición que se le puede dar a Encephalon, una pieza de heavy metal que coquetea con sonidos melódicos, solos de guitarra y coros que transportan al oyente a las escenas iniciales de una atrapante película de acción. El sonido que crea Vitne es sagaz, crece a cada minuto y la potencia de su voz, fusionada con el sintetizador, genera un grito que sacude la tierra y levanta el polvo, el sudor y la locura de un oyente embrujado por esta composición y quien solo desea gritar, saltar y perseguir las emociones encerradas en este encefalograma.