• Unas notas de piano invaden nuestros oídos. Aparecen ante nosotros como desconocidas, en algunos casos; pero de alguna forma nos suenan familiares, como si hubiesen estado presentes en nuestras vidas. No acertamos a adivinar su origen ni de qué nos pueden resultar conocidas, pero al tratarse de Bach la respuesta parece obvia, su sonido está presente incluso en nuestros días.
  • Jazz, dulce, perfecto y delicado jazz. ¡Por favor, nunca nos abandones! En esta oportunidad traigo para ti un regalo de alguien que, aunque no lo conozcas, te considera su amigo. Es una melodía sublime, repleta de variaciones suaves y cambios que se construyen desde lo profundo del corazón. Su hechizo melódico nace desde las raíces del piano y llega a nuestros oídos para embriagarnos de alegrías y tristezas, amores y desesperanzas, aventura y despedidas. Cada segundo de este instrumental vale toda la pena del mundo. Jamás desperdicia un solo instante y construye una historia hermosa ante nuestros ojos. Una historia que tú también mereces vivir.
  • Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que “Para Elisa” es una de las piezas más conocidas de Beethoven. Esto no solo se debe a su belleza compositiva sino a que ha generado cierta polémica. El nombre femenino que figura en su título ha dado mucho de qué hablar. Son diversas las opiniones acerca de a quién dedicó el músico este tema. Unos dicen que estuvo inspirado en una pequeña aprendiz llamada Therese, que, por un error de transcripción, terminó siendo Elise. Sin importar su procedencia, es una de las obras más tiernas de la música.
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