Descripción

Unas melodías un poco más lentas que el jarocho tradicional introducen a esta canción. La introducción a la canción tiene cierto aroma melancólico, como si se tratase de una reflexión (que, en efecto, lo es). De forma escalonada, el ritmo va adquiriendo vigor en la medida que la voz lírica entra con su canto.

Los indios no tienen la fe completa. No son cristianos según la canción. Esta fuerte crítica es una demanda a la imposición de ideologías a los pueblos originarios latinoamericanos. Entre muchas de las demandas sociales y culturales que se han impuesto luego de políticas colonialistas, este tema es muy sensible entre ellos. A modo de canción, se erige una sanción a los modelos tradicionales de orden social en los países de Latinoamérica, donde el indígena se ha visto sometido a esferas condenatorias. Con esta canción, se reivindica su posición.

Esta pieza tiene un rico imaginario de imágenes literarias y metafóricas que le dan consistencia a la demanda que se intenta plasmar en sus letras. Por ejemplo, una de las más sugerentes es el de las indias cuando se van a bañar. Es una figura que se usa en la canción para alabar la figura autóctona y el gusto único por la raza de color. Se intenta rescatar, desde este punto, a partir de gestos concretos aparentemente humildes y sencillos, la complejidad estética de los indios (representados por el gesto de la mujer indita cuando se baña).

El tema del baño y el agua serán recurrentes en la canción. “Lo primero que se lavan las indias son los pies para bailar” es otra figura que se usa en esta lírica. El tema del baile y el canto es sumamente importante en este tipo de géneros. Funciona como un modo de identificación cultural.

La canción también refiere a ciertos problemas personales que suelen acoger a las poblaciones indígenas americanas. La fe de los indios, el silencio de las mujeres, los rezos en la cama de los indios, entre otros. Aunque parezcan temas que podrían parecer comunes en Occidente, lo cierto es que son un completo choque cultural para las poblaciones indígenas, ya que los valores propios de sus grupos no son correlativos con la fe cristiana. Por lo tanto, la demanda social que intenta esta canción pone en evidencia la extrañeza del choque de dos mundos.

La invisivilización del indígena es una realidad que ha azotado a estos pueblos por siglos en América. Por tal motivo, esta canción, dentro de un género propiamente latinoamericano, ha buscado establecer una demanda concreta a partir de este mismo tema sobre la belleza propia del indígena.

Lo interesante de esta canción es que sus melodías de cadencia apacible nos invitan ipso facto a escuchar la letra de la canción. La misma viene acompañada de un complejo imaginario que se disfraza con la perspectiva de la mujer indígena que se baña. Desde esta primera mirada volcamos la imagen del otro dentro de nuestro margen de expectativas. Por consiguiente, nos sugiere una excelente canción, amena y que invita a ser escuchada más de una vez a reflexionar sobre temas de la identidad nacional.