Descripción

Cierra los ojos e imagina que estás en la sabana africana. A lo lejos, el sol alcanza su cenit y sus rayos iluminan un grupo de árboles dispersos, cuyas copas dan hogar a una bandada de pájaros que revolotean alrededor. Cebras, linces, jirafas, elefantes y leones hacen vida en este ecosistema, en el que la calidez del verano se siente en su máximo apogeo.

“Africa. The Cradle of Life” es la materialización musical de esta escena y este paisaje. Este tema instrumental, de tintes épicos y de corte étnico, destila naturaleza. Grégorie Lourme logra, a través de una instrumentación orquestal y de distintos efectos sonoros, crear un paisaje musical lleno de vida, colorido y dinamismo, como ese hábitat en constante movimiento de la sabana africana.

Desde los 15 años, inspirado por las bandas sonoras de sus películas favoritas, Lourme comenzó a experimentar con sintetizadores, para luego empezar a componer temas pensados para su uso en películas y trabajos audiovisuales. Lo que destaca de este compositor es su destreza y su trabajo imaginativo. Por ejemplo, a partir de una imagen, de un lugar o de una situación específica, logra forjar todo un universo musical para acompañar el contenido visual.

El tema es épico desde el primer acorde. Una sección de metales toca una introducción grandiosa, que hace pensar en un amanecer glorioso, como el tan conocido opening del Rey León. Acompañando a los metales, aparece un coro de voces étnicas que canta una melodía agradable y edificante. De repente, las voces y los metales se interrumpen.  Surgen, en el fondo, sonidos de tambores, como si una tribu irrumpiese la escena.

Al mismo tiempo, Lourme incorpora uno de los elementos más acertados para generar esa sensación envolvente de estar en medio de la sabana: sonidos de elefantes barritando a la distancia. La percusión tribal, el barritar de los elefantes, los metales, las voces y una sección de violines se unen en un crescendo esplendoroso. Es digno de una película de Steven Spielberg, que alcanza su clímax y da paso a una nueva fase de la composición.

Más dramático, pero igual de épico, el último minuto y medio de la pieza está liderado por la sección de metales, que tocan una sinfonía vasta y arrolladora como una estampida, pero con una carga emocional innegable. Resulta imposible no emocionarse con la sección de cuerdas que acompaña a los metales, y es difícil no imaginarse a los animales corriendo libremente en su hábitat natural al ritmo que marcan los tambores.

El mérito de Grégoire Lourme, lo que lo ha hecho un compositor tan exitoso entre cineastas y oyentes que buscan descargar música épica, no es solo su habilidad para hilar una composición dinámica, ni la capacidad evocativa de sus piezas, sino el poder de despertar sentimientos en el oyente.

En “Africa. The Cradle of Life», pasamos de la expectación inicial que producen las voces y los metales a la emoción súbita y el brote de adrenalina producto de la percusión.  Lejanamente, nos recuerda a composiciones de banda sonora épica como The descent. Luego, nos sentimos conmovidos, al mismo tiempo que complacidos, por la ternura de las cuerdas. Tras pasar por un momento de dramatismo, el tema cierra en una nota majestuosa en la que todas las emociones parecieran unirse en una.