Descripción

El rasgueo de los acordes iniciales de este tema hace presagiar una balada común y corriente. La guitarra se ve acompañada por notas simples de piano que acrecientan el tono melancólico de la canción. Pocos segundos después, hace su aparición una voz cálida y nasal, procesada con efectos de reverberación que la hacen sonar como un eco lejano y que, inmediatamente, transforman la percepción del tema.

De una tonada común, la canción se metamorfosea en una balada espacial, futurista, que remite a “Space Oddity”, el gran clásico de David Bowie sobre un astronauta que abandona su nave por primera vez para adentrarse a las profundidades del cosmos. La sencillez inicial se pierde en detrimento de una saturación de elementos que se van introduciendo poco a poco: cuerdas, segundas voces, líneas de sintetizador, un bajo atmosférico, guitarras eléctricas y efectos de sonido van irrumpiendo poco a poco, dándole a la composición una complejidad sonora difícil de prever en los primeros compases.

K logra, además de un sonido futurista, una atmósfera y una textura sonora de gran profundidad. La concepción musical de este productor lo lleva a mezclar una serie de elementos, como ingredientes familiares que le dan forma y sabor a una receta novedosa y única. Esta idea ayuda a entender la estética de K, que más que un compositor es también una especie de curador de sonido, que toma elementos propios y ajenos para forjar un sonido novedoso, una opción idónea para bajar en mp3 gratis.

En «Standing on the Edge”, el productor pone los instrumentos y los efectos, pero toma prestada la parte vocal de otro artista. K hace uso del apartado vocal de un tema llamado «National Felt», del cantautor State Shirt. Un hábil artista de remezcla, revisión y reelaboración de temas anteriores, K se vale de este apartado vocal vigoroso y enérgico como el elemento que termina de otorgar personalidad a “Standing on the Edge». Así, K ralentiza la voz original, le yuxtapone nuevas pistas vocales, la profundiza a través de una reverberación notable, cambia la estructura lírica y adapta un tema completamente distinto a su propia composición.

A pesar de su acercamiento poco convencional a la composición, que como mencionamos funciona más como un proceso de curaduría auditiva, el tema no pierde en ningún momento humanidad. K se vale tanto de la instrumentación clásica como de herramientas de software para lograr un sonido único, que logra transmitir la nostalgia de la letra.

Cuando analizamos el apartado lírico, podemos apreciar aún más las decisiones de producción tomadas por K. El sujeto lírico le canta a alguien que está perdido, inmerso en una soledad dolorosa, al borde de todo. La saturación de sonidos hace que la voz parezca provenir de otro mundo, de un lugar lejano donde la comunicación con la persona perdida resulta prácticamente imposible.

La voz aparece ahogada en un muro de sonidos, donde las palabras resultan por momentos ininteligibles. A pesar de esto, es perceptible la intención de estas de servir de consuelo o compañía para aquel otro perdido.