Descripción

Con la creación del grupo Aché, Guerrero logró traspasar las fronteras, llevando su música a lugares en los que no se disfrutaban las melodías del Caribe. “Vamos a tocar sonero” es una de las piezas que se convirtieron en un título obligatorio en las listas de reproducción a nivel mundial. Esto se explica porque la plantilla de esta canción esta cimentada en la salsa cubana, un género creado para bailar en las fiestas callejeras.

El estilo de cubano es también llamado casino o rueda porque se desarrolló en los salones de casino deportivo en la Habana a lo largo de la década de 1950. En estos lugares hacían rondas de baile para las cuales se tocaba un ritmo como el que escucharás en esta ocasión. La composición de Guerrero es una salsa juguetona, que recuerda a las maniobras de casino realizada por los danzantes del malecón.

“Vamos a tocar sonero” va más allá de una melodía hecha para un clásico baile de salón. Este es un fondo ideal para aquellos que quieren entretenerse bailando una danza de camisa arremangada. Tal como su nombre lo anuncia, es un ritmo asociado a lo que no está planificado, a eso que sucede en la cotidianidad.

El sonero es un personaje muy importante en la salsa, y tiene una conexión estrecha con la improvisación. El vocalista sonero tiene la capacidad de producir fluidamente un encadenamiento de frases espontáneas siguiendo el tono de los instrumentos propios de este género. Tal sensación es la que despierta esta pieza tocada por el grupo Aché. Invita al desenfado, el relajamiento de cuerpo y al movimiento festivo que caracteriza al caribeño.

Partiendo de esta creación de Frank Guerrero podemos ubicarlo en el parnaso de los soneros cubanos más influyentes sin temor a equivocarnos. Su música muestra una herencia arraigada a los primeros soneros que vio nacer la Habana. Entre ellos destacan Miguel Matamoros, Celina Gonzales, Benny Moré y Eduardo Morales llamado “Tiburón” por la potencia de su voz proyectada en las canciones del conjunto Son 14.

El son cubano no ha dejado de ser un referente obligatorio en la historia de la música caribeña y latinoamericana, así como para descargar en mp3. Las rumbas rurales que se formaban en cuba gestaron lo que luego se llamaría el son, una invención que aparece en su versión más pura a través de “Vamos a tocar sonero”. Si bien la cultura actual enseña a idealizar y admirar al cantante, Guerrero nos hace presente la voz de un pueblo que no duerme para despojar las penas bailando.