Descripción

Aquellos que asistieron alguna vez a una escuela de música, lo conocerán, y aunque no hayas tenido ocasión, él se puede presentar a través de esas notas suaves y simples que caracterizan muchas veces parte de su estilo y que esconden una sucesión profunda, un mimo incansable por los detalles, un legado que dejó huellas en los futuros compositores, quienes crecerían tocando su música.

Este preludio y fuga de Bach fue creado para órgano y presenta una danza de notas que suben y bajan casi con la soltura con la cual la brisa acaricia las hojas de los árboles. Las pulsaciones van y regresan. Retroceden antes de dar un paso hacia adelante y así avanzan en una armonía preciosa que crea un universo propio de sonidos y colores capaces de hacernos volar por una realidad distinta, sosegada y relajante.

Mientras más escuchamos, con mayor fuerza nos sumergimos en su encanto. La melodía principal nos pasea a través de una realidad que ha sido creada con el fin de desarmarnos. Cada segundo es una invitación para acompañarle y sin duda alguna lo hacemos encantados.

Conforme llegamos a la mitad de la canción, esta se convierte en fuga, por lo tanto, se vuelve un poco menos armónica, más arriesgada y nos saca del confort progresivo para reemplazarlo con disonancias leves, en algunas ocasiones; un juego de contrastes a dos manos con agudas y graves; y una variación muy diferente al preludio.

Ambas partes son cara de una misma moneda y juntas conforman el desarrollo completo de una melodía encantadora que con la soltura del piano nos embruja. Esta es una perfecta melodía para bajar en mp3 y utilizar en momentos en los que se necesite un poco de paz o concentración. Si te ha gustado, recuerda que nos puedes dejar tu opinión en los comentarios. ¡Queremos saber de ti!